Dentro del grupo de los ácidos biliares, se encuentra el sodio desoxicolato. Se trata de una sustancia fundamental en nuestro organismo, pues actúa en el cuerpo como “detergente” y emulsionante respecto a las grasas de cada ingesta. 

Con este artículo y como proveedores de química fina en España y en el Reino Unido, pretendemos ahondar en este tipo de sal sódica al que nos referimos como sodio desoxicolato. Recuerda que en nuestra página web podrás encontrar aquellos productos de química fina que buscabas y resolver tus dudas con nosotros, ¡te esperamos! 

Solubilidad y eliminación de lípidos

Tal y como se mencionaba al comenzar el presente post, cuando hablamos de sodio desoxicolato (CAS 302-95-4) hacemos referencia a un tipo de ácido biliar que se encuentra en el cuerpo humano. Este tiene efecto sobre las proteínas de la membrana celular, adquiriendo el comportamiento de un detergente aniónico en bajas concentraciones (1%). 

Su principal cometido radica en la capacidad de emulsionar lípidos generando micelas, de manera que sean solubles en medio acuoso y puedan absorberse en el tracto intestinal. Otro de sus aplicaciones es la de provocar la lisis celular disolviendo sus membranas, lo que permite aislar las proteínas que forman parte de dichas membranas.

En el campo de la farmacología se utiliza como agente coadyuvante, con tal de solubilizar medicamentos empleados de forma intravenosa y parenteral. También se usa en la investigación contra el cáncer y en el campo de la inmunología. Asimismo, el sodio desoxicolato se usa en calidad de reforzador de absorción. De esta manera el fármaco en cuestión incrementa su disponibilidad. 

Teniendo en cuenta dichas características y propiedades, este tipo de sal sódica es empleado en la reducción de grasas y lípidos en zonas localizadas, especialmente cuando el sodio desoxicolato se aplica mediante vía subcutánea de forma directa al tejido adiposo. Es sobre la membrana de las células adiposas donde se promueve la rotura de dicha membrana. Con esta capa rota, se liberan los ácidos grasos que posteriormente reaccionarán con el sodio desoxicolato. 

Así pues, no es de extrañar que esta sustancia sea habitual en tratamientos cuyo objetivo sea eliminar la grasa localizada de cualquier parte del cuerpo, siendo el abdomen, los muslos o la espalda las zonas más “susceptibles”. Sin embargo, en el rostro no se practica.